Home » Bay Vallarta: Carta Editorial » Bay Vallarta, Edición #124 / Dic 12-dic 26, 2008 Messages in this topic - RSS
1/8/2009 4:53:30 PM
admin
Posts 164
Así que esta es la Navidad…

Tanto la Navidad como yo nos fuimos hace ya tiempo. Creo que todo comenzó cuando tenía más o menos diez años y mi mamá, en un rasgo de inspiración previo a Martha Stuart, decoró el árbol sustituyendo los adornos antiguos por un montaje de mini luces claras, brillantes manzanas de plástico y blancas palomas falsas. Siendo una familia sin religión, era más bien sin sentido lo poco que teníamos por tradición navideña.

En la adolescencia trabajé en hospitales y casas hogar para ancianos donde la mayor parte de mis compañeros no quería trabajar durante esos días festivos, así que siempre me ofrecía como voluntario; ¿por qué no? Pasé algunas de mis mejores Navidades con los pacientes y sus familias. Aprendí entonces que se trata de estar junto a los seres queridos. A los 17 años fui a la universidad y la Navidad se establecía como tradición de intercambiar regalos con mi familia por mensajería, los míos por lo general llegaban a tiempo; los de mi familia, por febrero. Supongo que dejaban los paquetes bajo el árbol hasta el final de las vacaciones, en caso de llegadas de último momento.

Hace varios años, cuando estaba en casa en Canadá celebrando el Día de Acción de Gracias (que es por cierto el segundo domingo de octubre), finalmente propuse que dejásemos a un lado la tontería de escribir nombres en papelitos y comprar cosas que no necesitamos. Hubo variedad de respuestas de mis padres y mis cinco hermanos, cerré el debate pidiendo que quitaran mi nombre de la lista de intercambio y por favor: “¡no me impongan la Navidad y se las impondré a ustedes!”

Ahora doy un regalo cada vez que siento que traerá una sonrisa cuando se necesite, aunque esto probablemente no ocurra en medio de anuncios de Navidad por televisión o haciendo fila en la caja registradora. De esta manera, mi regalo probablemente no será comparado en tamaño o precio relativo a otros regalos recibidos y no hay ningún riesgo de regalo inesperado dejando apenado al destinatario por no tener uno para mí. No decoro mi casa, no corto un pino o coloco luces. Generalmente me hago a un lado del indemne caos impuesto.

Sin embargo, hago REALMENTE un esfuerzo por visitar o ponerme en contacto con amigos y familia y REALMENTE me gusta preparar una cena con un pavo grande en Navidad con todas sus características para todo aquel que desee reunirse conmigo. Para mí, esto es tiempo de calidad con las personas especiales que siempre serán el verdadero corazón de esta temporada. Por lo tanto, deseo REALMENTE a ustedes, nuestros lectores, el más valioso tiempo de calidad con sus seres queridos durante esta temporada festiva.


James Hunter – Editor
pages: 1
|

Home » Bay Vallarta: Carta Editorial » Bay Vallarta, Edición #124 / Dic 12-dic 26, 2008