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¡Vamos a ver ballenas! Todos los días las ballenas le regalan a cientos de turistas experiencias inolvidables y conmovedoras, llenando sus corazones de alegrías y sus caras de sonrisas, provocando sensaciones que difícilmente pueden ser comparadas con alguna otra. Observar ballenas de 15 metros desplazándose suave y amablemente en la superficie y que en ocasiones parecen buscar la inmortalidad de una fotografía (que seguramente será compartida en quién sabe cuántos rincones del mundo) nos hace olvidar que son animales silvestres que han viajado miles de kilómetros para llegar aquí, y que lo menos que les interesa es volverse famosas.
Siendo una especie protegida por las leyes mexicanas e internacionales, es muy importante tener en consideración algunos aspectos que nos permitirán disfrutar “sin consecuencias” el avistamiento de ballenas. He aquí algunos consejos:
1. Contrate un recorrido autorizado. Si va a tomar un recorrido para la observación de ballenas, asegúrese que la empresa cuente con un permiso otorgado por la Semarnat, que se distingue este año con una banderola naranja. Pregunte antes de comprar su boleto si tienen permiso y evite así el riesgo de ser sancionado. Existe una norma oficial que regula la observación de ballenas y que puede encontrarle en línea para conocerla (NOM-131-ECOL-1998: http://www.profepa.gob.mx/NR/rdonlyres/84142613-CF26-4223-B7E9-38BE4AEB0C96/3272/NOM_131_ECOL_1998.doc).
2. La experiencia cuenta. Una empresa “pirata” o sin experiencia no le permitirá disfrutar plenamente de las ballenas. Usted no necesita ser un experto en ballenas, pues una empresa seria le dará la información detallada sobre sus hábitos y comportamientos, orientándolo durante todo el recorrido para entender lo que está observando.
3. Paciencia, mucha paciencia. El éxito de un recorrido depende en gran parte de la suerte, pues hay días con ballenas más activas que otros, o días con menos o más ballenas. Sin embargo, un recorrido con pocas ballenas puede ser más gratificante que otro con muchas. El secreto es saber esperarlas, pues pueden pasar muchos minutos para observarlas. Una empresa seria esperará lo necesario a que éstas salgan a la superficie y determinará su comportamiento y su rumbo para poder predecir su siguiente movimiento. No es recomendable moverse de un lugar a otro, pues nunca se les podrá observar adecuadamente.
4. Verlas o fotografiarlas, un gran dilema. Muchas personas prefieren no tomar fotografías para poder disfrutar al 100% de la observación, pues en ocasiones pasamos más tiempo viendo por la cámara que directamente. Fácilmente se pierden los detalles del movimiento e inclusive un salto completo puede pasar inadvertido por estar observando a través de la cámara. Lo mejor es que tenga su cámara lista, pues seguramente las ballenas saldrán o saltarán cuando la haya apagado o esté mirando hacia el otro lado.
5. Póngase en su lugar. Así es, en el lugar de las ballenas, pues olvidamos que son animales silvestres, con 15 metros de largo y 35 toneladas de peso. Entienda que están aquí para reproducirse y dar a luz y, como cualquier ser viviente, necesitan su espacio y su privacidad. Aún cuando no son agresivas con los humanos, una ballena que se sienta amenazada o acosada puede reaccionar peligrosamente. Dado su tamaño, un coletazo puede ser muy peligroso, por lo que siempre se debe guardar la distancia mínima de 80 metros (para embarcaciones privadas o sin permiso) y de 30 metros para embarcaciones autorizadas. Si se muestran evasivas o nerviosas, la embarcación deberá retirarse.
Por Biol. Oscar Aranda Mena
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